
Valentina era una niña de diez años, sus ojos eran de color café oscuro, su cabello rojizo y rizado, su piel de tono claro que hacia contraste con sus pecas que maquillaban sus pómulos. Ella era muy hogareña; además, le ayudaba a su mamá a preparar la comida. También, por las tardes le gustaba jugar con sus vecinitos.
Su padre y su hermana, solían llegar a la hora del almuerzo después de una jornada de trabajo. La madre servía la meza mientras todos se sentaban para dar gracias por la provisión. Mientras comían, el padre argumentaba que el clima amenazaba con dar una fuerte lluvia. Sin embargo, las demás personas seguían con su rutina normal, ignorando el mal tiempo
Entonces, Valentina se asomó al balcón y vio como el sol se ocultaba en pleno medio día, las nubes cada ves mas oscuras, las corrientes de vientos eran cada ves mas frías y desafiaban todo lo que encontraban a su alrededor. También, ya no había energía eléctrica debido a las ramas que caían en los postes de energía. Tampoco había comunicación telefónica. Todos se abrasaban y se consolaban diciendo: “todo estará bien”.
De pronto el papá, de Valentina, vio a un niño que paso cerca del tendido eléctrico; no obstante corrió tras él para ponerlo a salvo. Pero unas láminas de la caseta de vigilantes cayeron y puso en peligro la vida de ambos. Ellos se perdieron de vista ¿Dónde están? Gritaba la niña sin ver a su padre.
Luego, valentina escuchó un ruido muy estridente, no comprendía que era lo que sucedía. De repente, vio una ola de viento que levantaba todo lo que encontraba a su paso, los carros eran volcados junto a sus conductores, los techos de las casas volaban a cielo abierto; también, los arboles se arrancaban de raíz, para bailar al rededor del gran tornado que ganaba la batalla con solo sentir su presencia. Miles y miles de personas morían con el azote del fenómeno. Otras ahogadas por la agonía de vivir y no poder más. Personas que daban gritos buscando a sus seres amados, sin obtener respuesta de nada. Otras intentaban de los escombros que les caían en sima.
La niña junto a su familia y otras personas empezaron a orar, pues era una tempestad que nunca había visto en su corta vida. Valentina solo pedía paz y tranquilidad para los que todavía estaban a salvo. Un señor se acerco a la ronda de feligreses ¡es mi padre! Gritó con satisfacción la pequeña. Estaba feliz de volver a ver a su progenitor, junto con el niño que él había rescatado.
Ahora si, estaban completos y listos para que sucediera lo que Dios quisiera. Pidieron perdón al creador. Pero, en medio de su aflicción, el sub consiente de la niña decía “quiero despertar”, si era un sueño deseaba despertar pronto, no soportaba tan grande desafío de la naturaleza, “era muy inmenso, para nosotros tan pequeños” decía Valentina.
Ella junto a su familia se levantaron y volaron por el aire observando la catastrófica escena, que tanto daño había provocado en la humanidad. Eran sus espíritus en el infinito de las estrella, con la paz y la seguridad que estaban juntos. Después la niña vio un refugio en medio de la nada era como un espejismo, ella les dijo: “miren eso, vamos allí “, llegaron y tropezaron con un troco hueco que se encontraba en ese lugar.
Despertó de un gran brinco y no lo podía creer. La tempestad había sido tan real, por que había ocurrido a nivel mundial ¿será por que había visto las noticias y se hablaba de un acontecimiento mundial? Se traumo en ver tantos hechos que ocurren día a día. O por que en realidad Dios quiere decirle que a pesar de tan grande tempestad él siempre estará a su lado.
Luego, se levanto y fue a ver habitación por habitación y todos estaban tranquilamente dormidos. Vio por la ventana y allí afuera no había pasado absolutamente nada. Dio gracias por estar a salvo y por pedir en el sueño “quiero despertar” y ya no querer nunca mas a la lluvia y estrellas juntas.
domingo, 5 de julio de 2009
QUIERO DESPERTAR
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
que apocaliptica la historia me gusta mucho
Publicar un comentario