
Iba por un largo camino, había recorrido kilómetro tras kilómetro, de pronto tuve la necesidad de tomar algo para saciar mi sed, solamente, había una bebida era dulce, de hecho muy dulce, con un sabor único que empalagaba cada sorbo que entraba en mi boca, la necesidad de querer agua crecía cada vez más, sin piedad a mi paladar . Ni modo, era lo único que encontraba.
Después, que bebí quien sabe que cosa, sentí mi cuerpo demasiado pesado, y no sólo eso, cabía en cualquier lugar, no se porqué todo el mundo era tan grande para mi. Quizás fue el agua que tomé hace un momento.
De repente escuché un ronroneo, que se acercaba cada vez más. Sí, un enorme gato me estaba persiguiendo, corrí hasta llegar a un árbol, logré librarme de ese felino. Quedé muy cansada y me desmayé.
Cuando reaccioné estaba dentro de una casa blanca, sin puertas y sin ventanas.Era raro, porque no sabía cómo había entrado. De pronto me di cuenta que el agua estaba hasta mis rodillas, temía que creciera y me ahogara.
Aunque ese sabor me parecía conocido, en algún otro lado lo había sentido, quería probarlo, pero temía hacerlo. Me recargué en la supuesta pared que me rodeaba y sentí pegajosa mi mano se quedó con un olor que yo conocía; entonces decidí probarlo, con miedo acerqué mi mano a mi boca y ¿qué tal? era coco, si estoy dentro de un coco.
Que chistoso cómo saldré de aquí. Sólo se encontraba un hueco pequeño, era obvio que no saldría por ahí, y mis necesidades, una de ellas sería comer ¡sí, comer! Eso era. Empecé a comer coco hasta que formé un enorme agujero, sólo así logré salir.
Después, caminé y me vi en un charco ya estaba a mi tamaño normal .no entiendo que paso, lo que si sabía es que no volver a comer coco en mucho tiempo.
Me gustó la experiencia que viví, le agradezco al gato que me obligó a subir a ese árbol, de no ser así nunca hubiera crecido.
domingo, 5 de julio de 2009
LA CASA MISTERIOSA
QUIERO DESPERTAR

Valentina era una niña de diez años, sus ojos eran de color café oscuro, su cabello rojizo y rizado, su piel de tono claro que hacia contraste con sus pecas que maquillaban sus pómulos. Ella era muy hogareña; además, le ayudaba a su mamá a preparar la comida. También, por las tardes le gustaba jugar con sus vecinitos.
Su padre y su hermana, solían llegar a la hora del almuerzo después de una jornada de trabajo. La madre servía la meza mientras todos se sentaban para dar gracias por la provisión. Mientras comían, el padre argumentaba que el clima amenazaba con dar una fuerte lluvia. Sin embargo, las demás personas seguían con su rutina normal, ignorando el mal tiempo
Entonces, Valentina se asomó al balcón y vio como el sol se ocultaba en pleno medio día, las nubes cada ves mas oscuras, las corrientes de vientos eran cada ves mas frías y desafiaban todo lo que encontraban a su alrededor. También, ya no había energía eléctrica debido a las ramas que caían en los postes de energía. Tampoco había comunicación telefónica. Todos se abrasaban y se consolaban diciendo: “todo estará bien”.
De pronto el papá, de Valentina, vio a un niño que paso cerca del tendido eléctrico; no obstante corrió tras él para ponerlo a salvo. Pero unas láminas de la caseta de vigilantes cayeron y puso en peligro la vida de ambos. Ellos se perdieron de vista ¿Dónde están? Gritaba la niña sin ver a su padre.
Luego, valentina escuchó un ruido muy estridente, no comprendía que era lo que sucedía. De repente, vio una ola de viento que levantaba todo lo que encontraba a su paso, los carros eran volcados junto a sus conductores, los techos de las casas volaban a cielo abierto; también, los arboles se arrancaban de raíz, para bailar al rededor del gran tornado que ganaba la batalla con solo sentir su presencia. Miles y miles de personas morían con el azote del fenómeno. Otras ahogadas por la agonía de vivir y no poder más. Personas que daban gritos buscando a sus seres amados, sin obtener respuesta de nada. Otras intentaban de los escombros que les caían en sima.
La niña junto a su familia y otras personas empezaron a orar, pues era una tempestad que nunca había visto en su corta vida. Valentina solo pedía paz y tranquilidad para los que todavía estaban a salvo. Un señor se acerco a la ronda de feligreses ¡es mi padre! Gritó con satisfacción la pequeña. Estaba feliz de volver a ver a su progenitor, junto con el niño que él había rescatado.
Ahora si, estaban completos y listos para que sucediera lo que Dios quisiera. Pidieron perdón al creador. Pero, en medio de su aflicción, el sub consiente de la niña decía “quiero despertar”, si era un sueño deseaba despertar pronto, no soportaba tan grande desafío de la naturaleza, “era muy inmenso, para nosotros tan pequeños” decía Valentina.
Ella junto a su familia se levantaron y volaron por el aire observando la catastrófica escena, que tanto daño había provocado en la humanidad. Eran sus espíritus en el infinito de las estrella, con la paz y la seguridad que estaban juntos. Después la niña vio un refugio en medio de la nada era como un espejismo, ella les dijo: “miren eso, vamos allí “, llegaron y tropezaron con un troco hueco que se encontraba en ese lugar.
Despertó de un gran brinco y no lo podía creer. La tempestad había sido tan real, por que había ocurrido a nivel mundial ¿será por que había visto las noticias y se hablaba de un acontecimiento mundial? Se traumo en ver tantos hechos que ocurren día a día. O por que en realidad Dios quiere decirle que a pesar de tan grande tempestad él siempre estará a su lado.
Luego, se levanto y fue a ver habitación por habitación y todos estaban tranquilamente dormidos. Vio por la ventana y allí afuera no había pasado absolutamente nada. Dio gracias por estar a salvo y por pedir en el sueño “quiero despertar” y ya no querer nunca mas a la lluvia y estrellas juntas.
EL CENTRO DA LIBERTAD

En el centro de San Salvador, los vendedores cantan al mismo tiempo “va llevar, aquí le tengo, barato, barato”. Hasta ya afinaron; digo, ya componen sus propios estribillos, pues ni modo, a la fuerza hay que aprender. Verdad. Barato, barato. Sigue siendo el coro de las jóvenes en espera de la nueva clienta.
Iba pasando la anciana con el cesto en la cabeza, la jaloneaban de un lado hacia el otro, para cantarle. Pero ¿Qué pasa? escuché el llanto de un infante, en el puesto tirado en un pedazo de cartón viendo como pasaba la gente.
Vaya a ver quien espera la sopa de patas, ¿no que muy mercado tenebroso? ¡Humm! pero no deja de ser sabroso. Temen y temen al centro los mismos salvadoreños, como si no fuera su hermano el que pasa ¡Libertad, libertad! Si, el parque libertad sirve para los que disfrutan ver el atardecer al lado de un baso de café y un pedazo de cemita alta o una porción de marquesote.
El portal acoge a todos los que quieran sentarse a lustrar sus zapatos, para el bolero es su mejor momento; no obstante, el portal por las noches, se convierte en el testigo de los sueños inalcanzables de los indigentes. En él se refugian para protegerse del despiadado frio.
A estudiar los niños y a mantener los padres, dice la gente consiente ¡conciencia! Es ver y ayudar a los ancianos tirados y abrigados bajo la áspera y larga noche, el cual es el otro lado de su cara.
Al opacarse la luz del sol, la que los mantiene vivos durante el día, con su gracia ilumina a los de grata caridad, para pasar la ración del pan de cada día. “Qué el Creador los bendiga”, dice la pobre señora, para que traigan más.
Es de darnos cuenta que son simplemente personas igual a todos y que están a la espera de un milagro divino les cambie la vida. Para estos ciudadanos tener una buena afinación en el centro, vivir y lograr pasar el día completo, es libertad.
viernes, 3 de julio de 2009
SOLO PIDO AMOR

Cuántos niños estarán sufriendo en éste momento, en la espera de un pedazo de pan. Tal vez, con sus hermanitos y su madre enferma, sin el consuelo de un padre a quién acudir.
Un día en un gran restaurante, se encontraba una pareja almorzando. De pronto, en uno de los ventanales se asomó un pequeño niño, con el afán de que alguien se tocara el corazón y le proporcionara lo último que le quedara en su plato.
Pero, el joven que estaba en la mesa logró verlo, se puso de pie y se dirigió al mostrador de la comida. Ordenó un plato de sopa caliente y se la entregó al indigente. Él sintió una gran satisfacción, por haber hecho una buena obra y el indigente por haber obtenido el pan, que en días no había logrado adquirir para su familia.
Niños como éstos les toca sufrir lluvias, noches frías y hasta el sol, porque no tienen a donde llegar. Si tan solo existieran personas de buena voluntad, que siempre están a la vanguardia de las personas necesitadas, especialmente los niños.
Cómo se espera ver el día en que las mujeres de escasos recursos planifiquen su familia. Y le dieran a uno lo que no se les puede dar a siete. Se comprende, que en éstos casos los que más sufren son los niños.
Ahora, imaginemos los huérfanos refugiados en un albergue. Sin duda, ellos están mejor de quienes se encuentran en la calle. Me refiero al abrigo y a la comida que no les falta. Gracias a los altruistas que siempre aportan para estos niños. Sin embargo, ellos están a la espera de un nuevo hogar. Tal vez, desean que alguien llegue y los adopte, para disfrutar de calor de un hogar.
Quiénes serán las familias valientes que darán ese paso, para proporcionarle a un niño lo que tanto necesita (estudio, comida y un techo donde vivir). Es la tarea de todos valorar lo que aun conservamos, nuestra familia. Además ayudar a los demás, cuando la oportunidad se nos ponga enfrente.
TIERRA, NUESTRO SOSTÉN NATURAL

La naturaleza es nuestra fuente de vida. Pero, si el gobierno en todas sus ramas, tomara medidas muy estrictas, para evitar la tala de árboles y la destrucción de todos animales. Así, como la contaminación del aire, ríos, lagos y mares; los cuales son elementos fundamentales en nuestra tierra. Y que él empezara a dictar leyes que protejan la flora y la fauna.
También, con la ayuda del Ministerio de Educación, le proponga a cada estudiante que siembre y cuide al menos un árbol hasta verlo fructificar. Por otra parte, el Ministerio de Medio Ambiente, obligara a cada dueño de terreno ocioso, a que plante árboles frutales y de sombra; así, los pájaros y todo animal silvestre podrán vivir tranquilos y multiplicarse. Fuera muy hermoso que los niños de generaciones futuras puedan disfrutar de un ambiente sano y agradable.
En cuanto al aire que respiramos; también, sería de buena calidad que las fábricas mejoren sus técnicas, para no dejar escapar tanto humo que daña la capa de ozono. Y a los dueños de buses que tengan la adecuada supervisión de sus unidades, para que no contaminen el ambiente y a los pulmones de cada ser humano.
También fuera bueno, que existieran medidas que retiraran del mercado los aerosoles y químicos que hacen tanto daño a nuestra madre tierra. Aunque ahora, se hayan vuelto tan esenciales para el campo laboral.
Y, para estar más de acuerdo a estás realidades (en donde el hombre destruye el planeta), en la Santa Escritura dice”no matarás”. A decir verdad, no es necesario matar a un hombre, sino a la naturaleza misma, la que nos vio nacer y crecer. Aquella tierra que estamos matando tan fríamente.
Sugiero que el hombre se ponga en contacto con la naturaleza como dueño, custodio y noble. No como explotador y hasta destructor de su propia vida.
martes, 16 de junio de 2009
Consentidor de mis sueños

En mi casa existe un lugar especial, que no solo guarda mis objetos personales, sino el que acoje mis noches de desvelo, mis alegrías y tristezas. Tal vez, es el único lugar donde puedo reposar sin prisa de nada. Mi cuarto.
Es el que mantiene el recuerdo de la hora en que salí, quizá por el olor de mis fragancias combinadas con el rocio que despiden las paredes. Esa cama que guarda en silencio las noches que paso con ella, la barriga de igor que aparenta ser una almohada, arrullando mi mente mientras mi cabeza reposa en él.
Lo que más me gusta de mi cuarto es cuando estoy acostada. Veo hacia el techo y ahí, está el universo brillando tras la oscurana noche. Con unas estrellas, lunas y planetas que pegué con la famosa "pegaloca".
Aunque mi cuarto no sea tan grande me siento cómoda, porque en su ventana se filtran rayitos de luna y del sol, que brindan tranquilidad a mi espacio. Existe un grato silencio, solo se escucha el "croac" de las ranas y el "cri - cri" de los grillos.
Por las mañanas, me siento dichosa por tener una ventana que afronta los árboles del traspatio. Me asomo a ver la parvada de tucanes y perícos que me vistan todos los días, pero quién me despierta con su "miau - miau", es mi gatita, ella es parte de mi habitación.
Estoy contenta de estar bien con todo lo que me rodea, porque he aprendido que mi cuarto es parte de mi vida, por lo tanto, yo soy parte de él.
También los ruídos enseñan

Un día por la mañana iba en el autobús, me dio un gran deseo de leer mi folleto: "variabilidad del lenguaje", el cual reservaba en el bolso que suelo llevar conmigo. De pronto, mi concentración se internó en la lectura y empecé a imaginarme lo que leia en el texto.
Pero hubo un momento en el que me di cuenta de que parte de mis sentidos estaban activados; es decir, mis oídos escuchaban a un señor que predicaba con una voz muy elevado. El cobrador hacía ruído con las monedas, la radio resonaba en las bocinas, los vehículos que sobrepasaban al bus y a las personas que hacían un murmullo de algún tema en especial. También, activé mis ojos que estaban fijados en el folleto, hasta los reflejos me ayudaron a observar los alrededores de la carretera y a situarme en el lugar que se encontraba el colectivo. Así mismo, mis cerebvro comprendia y englobaba lo que ocurría en el transcurso del viaje.
Aprendí dos cosas: leer y escuchar. Son aspectos que ayudan a abonar una mayor concentración y así, poder preguntarme ¿a qué le pondré más atención? Creo que ambas formas van de la mano, porque integran una capacidad de gran interés y logro fijarme más en el acontecer del día a día.
Por otra parte, me gustaría pensar qué pasaría si todas las personas aprovecharan su tiempo en el autobús, en lugar de dormirse o ver a la nada durante el recorrido. Entonces, mientras eso no ocurra en algunos usuarios, yo sí aprovecharé mi largo viaje, observando a la gente para aprender más de lo normal.
